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Aviso relativo a la sociedad dominante
y a los que la desafían
Berkeley - San Francisco, noviembre de 1974
Considerando,
que la “crítica que va mas allá del espectáculo debe saber esperar;
Considerando,
que la sociedad espectacular nos mantiene dentro de una esquizofrenia social
organizada, la cual ofrece fantasías utópicas o nostálgicas sin consecuencias
prácticas, o compromisos empíricos en el aquí y ahora, sin conciencia de
la totalidad;
que esta organización dominante de la confusión halla su expresión natural, y su refuerzo, en el mismo movimiento que trata de oponerse a ella,
bien sea en la forma abstracta de organización
que precede a su contenido o en la asociación concreta que permanece inconsciente de su forma;
Considerando,
que la incesante crítica del milieu
revolucionario, lejos de ser una actitud
estrecha o sectaria, es una táctica central, porque el dicho milieu
tiende a reproducir en su seno, de forma concentrada, las contradicciones y las
miserias principales de la sociedad dominante que combate;
que nuestro desprecio frente a casi todas las organizaciones radicales existentes,
que mientras se presentan como líderes que hay que seguir o como ejemplo de un estilo de
vida mejorado que hay que imitar, aumentan así las ilusiones de la posibilidad
de un cambio fundamental sin derribar completamente todas las condiciones
existentes, sin negar la economía de mercado y el estado;
Considerando,
que la próxima revolución exige que, por primera vez en la historia, las
masas de individuos proletarizados desarrollen la conciencia práctica
de su propia lucha, sin que ésta pase por la mediación de jefes
o de
especialistas;
que el segundo asalto internacional contra la sociedad de clase, que
empezó de manera difusa en los años cincuenta y que obtuvo su primer victoria
decisiva en las luchas abiertas del fín de los años sesenta, entra ya en una
nueva fase, dejando de lado las ilusiones y los viejos intentos de hace medio
siglo, y enfrentándose ahora con sus problemas reales;
que en los EE.UU., después de una década de luchas presentes por todos lados,
amenazando a todos los aspectos de la sociedad moderna aunque la mayor parte de
ellas lo hicieran desde puntos de vista ingenuos o separatistas, son ahora los
mismos trabajadores los que empiezan a luchar de manera autónoma contra
el reino de la separación, contra la institución del trabajo y su complemento, el
consumo pasivo de un ocio alienado;
que mientras que la nueva lucha de clases seguía aquí con el mismo nivel que la
que se desarrollaba en otros países industrializados,
su conciencia de sí misma permanecía
retrasada (que uno no pueda encontrar los textos
principales de la Internacional Situacionista en la sociedad espectacular más
avanzada no es más que la clara expresión de este subdesarrollo teórico);
que los proletarios deben enfrentarse con la inmensidad de sus tareas, las tareas
de una revolución que deberán esta vez conducir por sí mismos;
que si somos difíciles de comprender, no es porque nuestra manera de hablar o
de escribir sea inútilmente compleja, sino porque los problemas del movimiento
revolucionario son necesariamente complejos; y que es el mismo progreso
de la lucha hacia el momento de la simplificación radical de la cuestión
social la que va haciendo que sea menos difícil comprendernos;
Considerando,
que una organización revolucionaria no puede ofrecer de ningún modo una
alternativa a la sociedad dominante; que mientras que las masas no hayan creado
las condiciones de la construcción de una vida social liberada
apoderándose de la tecnología material y transformándola, rechanzando cualquier
autoridad que no sea la suya todas las realizaciones radicales positivas
tienden a ser recuperadas dentro del sistema como reformas reales o
revolución espectacular;
que la función de la organización revolucionaria así como la de la teoría y de
la práctica en general es fundamentalmente
negativa, crítica, atacando
los obstáculos a la realización de las condiciones de una creatividad
social positiva;
que si deben realizarse en la práctica, las tendencias o diferencias teóricas
deben traducirse en problemas de organización;
Considerando,
que la práctica de la teoría empieza en casa;
Declaramos
que no constituímos una organización revolucionaria permanente, formal o
informal, aunque se dé el caso de que algunos de nosotros dispongan o hayan
dispuesto del mismo apartado de correos;
que cada uno de nosotros, al escribir un texto o al traducir el texto de
otro, habla al movimento revolucionario solamente en su propio nombre,
aunque las bases generales de la teoría revolucionaria moderna sean reconocidas
por todos;
que si algunos de nosotros han discutido y hasta colaborado en algunos
proyectos, también a veces lo hemos evitado, unas veces unos de nosotros, otras
veces otros,
prefiriendo cometer nuestros propios errores que confiar en la protección de los
buenos consejos de sus compañeros;
que, en la medida en que nos asociamos entre nosotros o con otros,
determinamos de qué manera nos asociamos, y delimitamos el alcance de nuestra
colaboración; teniendo siempre como objetivo incitar a las corrientes radicales a
tener más rigor y autonomía, rechazamos contactos con los que tienen propósitos
contrarios o con los que carecen de bases concretas para la colaboración;
que nuestra decisión de proseguir independientemente nuestras actividades se
basa en consideraciones particulares y no en cualquier
antiorganizacionismo esponstaneista;
que las dichas consideraciones incluyen: el deseo de cada uno desarrolle
la máxima autonomía teórico-práctica; el deseo de facilitar el desarrollo de
distintas estrategias dentro de una fructífera rivalidad
entre nosotros; el estado de
la lucha por la teoría práctica en este momento en los EE.UU.;
que la dicha decisión puede cambiar cuando la realidad de nuestras propias
situaciones y del movimiento revolucionario haya determinado y hecho posibles
formas de asociaciones más apropiadas a las tareas a las que nos dedicamos.
TITA CARRIÓN, ROBERT COOPERSTEIN, ISAAC CRONIN,
DAN HAMMER,
KEN KNABB, GINA
ROSENBERG, CHRIS SHUTES
Asi que, ahora...
Pensaréis que tenéis algo en común con nosotros (más
allá de la miseria que
podamos compartir)... Os interesará algo de lo que decimos...
Tendréis cosas que hayáis pensado ya...
Seguro que os estamos quitando las palabras de la boca...
Ni os molestéis en decírnoslo.
Dejad de mandarnos vuestros elogios inútiles, vuestras opiniones
ociosas, vuestras preguntas fastidiosas, vuestras inmotivadas peticiones de
entrevistas. No queremos oír hablar de vuestro acuerdo con nosotros mientras
que no desemboque en algo práctico.
¿Creéis tener algo en común con nosotros? Probadlo.
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Versión española de Notice Concerning the Reigning
Society and Those Who Contest It. Traducción de Esther Quintana revisada por
Ken Knabb (2006).
No copyright.
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